Quiero darte la bienvenida  a mi blog, me llamo Leonardo Esteban y hoy quiero contarte mi historia.

En un principio me avergonzaba contarla, pero hoy quiero ayudar a todos los hombres que necesitan mi ayuda, como tú.

Hace unos años mi vida era un desastre, estaba completamente devastado y creía que sería el fin de mis posibilidades; pero todo cambió y hoy te vas a enterar como.

La Primera Mala Experiencia

Cuando era joven empecé a darme cuenta de que tenía un problema, un problema que parecía no tener solución. La primera vez que tuve sexo fue a los 18 años y realmente me costó más de lo que puedes imaginarte, estaba excitado pero mi miembro no funcionaba demasiado; sin embargo pude concretarlo. Pero algo resonaba en mi cabeza, el hecho de ser tan joven y haber tenido este problema.

Demasiado no me preocupé porque hablando con mi compañera de cama de ese momento, surgía que podían ser los nervios de esa primera vez, la falta de experiencia y demás.

Un Problema que se Repetía

Meses después de haber debutado volví a tener un encuentro sexual, o quise volver a tenerlo para decirlo correctamente. Había una fiesta de la universidad, conocí a una chica despampanante que solo con verla podías imaginarte un mundo de placer. Alrededor de las 3 de la mañana nos fuimos a un “lugar más tranquilo”.

Todo comenzó bien, besos, caricias, manos que jugaban; pero yo no sentía mi pene erecto, algo estaba mal; trataba de relajarme pero mi amigo me estaba traicionando de nuevo. Le dije a la chica que necesitaba ir al baño, estaba sudando de los nervios, hablaba conmigo mismo, no podía creer lo que sucedía.

Cuando salí del baño ella me estaba esperando tendida en la cama, preparada para gozar, me dije a mi mismo voy a intentarlo, pero no funcionaba; la chica comenzó a preguntar qué era lo que me pasaba, a lo que le dije que mi pene no estaba del todo duro; ella comenzó a reírse y me dice ¿Cuántos años tienes, 60?. Se cambió y me dijo que tenía que irse.

Esa noche no pude dormir, pensando en qué era lo que me pasaba. Y decidí no volver a tener sexo.

Una Mujer que Me Deslumbraba y una Solución que no Llegaba

Después de años de haber estado en la sombra, sin querer conocer mujeres y sin que nadie supiera de mi “problema”, a mis 25 años conocí a una mujer hermosa, Cecilia, al mirarla podía imaginarme una vida con ella… Un sueño que se esfumaba cuando recordaba que no podía darle placer.

La química entre nosotros era estupenda, y cuando empecé a notar que estaba todo encaminado me propuse solucionar el tema de mis erecciones. Hablé con mi mejor amigo y él me ayudó a buscar alternativas. Probé con ejercicios, compré cremas estimulantes, píldoras; pero nada daba resultado.

Para todo esto, Cecilia se había interesado por mí, pasábamos muchas tardes juntos, era la mujer perfecta; pero yo no podía decirle qué era lo que pasaba. Fui al médico en busca de una solución; le conté mi problema, me examinó y concluyó “Disfunción Eréctil”. En ese momento sentí que mi mundo se derrumbó, que no era normal y no volvería a serlo.

Me indicó un tratamiento para seguir, pero no daba resultados, podía conseguir una mínima erección, que se bajaba en solo minutos. Mi vida era un caos y no veía la luz al final del túnel.

La Verdad y La Ayuda

Cuando llevábamos unos 6 meses de relación con Cecilia, ella comenzó a preguntarme si me atraía, a lo que mi respuesta inmediata fue SI… Y me preguntó por qué no teníamos sexo. En ese momento sabía que tenía que confesarlo, no quería lastimarla y que ella crea que tenía un problema con ella, que no la quería o que estaba con otra mujer.

Las palabras empujaban mis labios, tenía que decírselo, el miedo a que se horrorice me comía; pero tenía que ser sincero. Se lo conté, al momento se reía y no me creía; pero al ver mi cara de decepción, me creyó. Para mi sorpresa, solo me abrazó y me dijo que ella estaba conmigo. Ese mismo día comenzamos a buscar alternativas nuevas para mi disfunción eréctil.

Parecía que no había método que funcionará conmigo, ya estaba completamente cansado de no obtener resultados. Pero luego de una semana de intentos, Cecilia me llamó por teléfono y me dijo que había encontrado un tratamiento que debía probar.

Quedamos en encontrarnos en mi casa por la tarde, yo estaba ansioso pero a la vez sin ánimo. Cuando llegó, agarró mi portátil y ahí me mostró la web de Erección Total. Vi toda la información, las opiniones; busqué recomendaciones sobre el método en la web y a todos parecía funcionarles.

Sin esperanza pero empujado por Cecilia compré el producto, este método milenario tan prometedor… Inicié de inmediato, al pasar unos días, lo intentamos. La primera erección fue rápida, pero también se fue rápido. Pero no importaba, la erección había aparecido, mi pene parecía trabajar.

Durante unas semanas todo fue así, a prueba y error; pero luego llegó la iluminación, la erección estaba ahí; fija, entera, durando hasta terminar el acto sexual. Incluso el pene volvía a ponerse duro media hora después de la eyaculación, sin que yo lo buscara.

Mi solución había estado tan cerca, a solo un clic de distancia… Pero lo importante fue que la encontré… Erección Total y su creador el Dr. Chang salvaron mi vida. Hoy ya pasaron años de esta tortura, y estoy felizmente comprometido con Cecilia, nuestro sexo es excelente, los dos podemos gozar como nunca antes.

Decidí contar mi historia para que puedan conocerla, y tú puedas solucionar tu vida como yo lo hice. Confía en mí, Erección Total hará que te olvides por completo de la disfunción eréctil.